Cuatro maneras incorrectas de salir del endeudamiento con tarjetas de crédito
Por Emily Starbuck Gerson y Ben Woolsey
Si usted tiene muchas deudas de tarjetas de
crédito, puede que se sienta atrapado. Salir del endeudamiento es necesario,
pero hay maneras correctas e incorrectas de hacerlo. Desafortunadamente, las
que se proponen como soluciones rápidas suelen causar más problemas de los que resuelven.
A continuación enumeramos cuatro "soluciones"
habituales, aunque desacertadas, para salir del endeudamiento con tarjetas de
crédito:
1. Retirar
un anticipo de efectivo con otra tarjeta
Con esta solución lo primero que viene a la
mente es la expresión: "robarle a Pedro para pagarle a Juan." Para empezar,
sacar un anticipo de efectivo con una tarjeta de crédito es una propuesta muy
cara. Normalmente, se cobra un cargo del tres por ciento por cada anticipo y
tasas de interés muy altas que comienzan a correr desde el instante en que
retira el dinero. "Los anticipos de efectivo son una forma de crédito muy
costosa y de alto riesgo," explica Harrine Freeman, autora, ponente, columnista
y directora general de Freeman Enterprises, un servicio de reparación de
crédito y asesoramiento financiero. "El costo de un anticipo de efectivo con
tarjeta de crédito puede ser del 500 por ciento o más." No excave un hoyo para tapar
otro.
2. Solicitar
un anticipo de su próxima nómina
Los "prestamistas del día de pago" ofrecen una
solución ante situaciones de emergencia a corto plazo, pero no se recomienda
como remedio a largo plazo para el endeudamiento con tarjetas de crédito.
Cuando se calcula anualmente, la tasa de interés de este tipo de préstamo es
astronómica. Freeman reconoce que los préstamos rápidos tienen sus ventajas: ofrecen
la posibilidad de extender los plazos, no se verifica la solvencia crediticia y
se evitan los cheques incobrables o las multas por pagos atrasados. Pero hasta
ahí llegan las ventajas. "Usted tendrá que devolver el préstamo más los cargos
aplicables, y si alarga el plazo del crédito se podrían duplicar o triplicar
las tasas que le cobran," dice Freeman. "Además, la tasa de interés puede ser
de hasta el cien por ciento o más sobre el importe prestado y acabará debiendo
más dinero del que adeudaba cuando tomó este préstamo."
3. Retirar
fondos de su plan de pensiones 401(k) o de otros ahorros para la jubilación
No es buena idea, ya que toda vez que retira
dinero de los ahorros para la jubilación que conllevan ventajas fiscales, lo penalizan
dos veces. Primero, pasará por el dolor de tener que pagar una multa del diez
por ciento por retirar fondos antes de la fecha permitida, y a continuación le
retendrán impuestos sobre la cantidad que retire según la tasa anual del
impuesto sobre la renta que corresponda. Para la mayoría de los consumidores
esto significa que se quedan con solo el 65 por ciento del dinero que retiran. Freeman
reconoce que tomar prestado dinero del propio plan de pensiones 401(k) entraña
algunas ventajas, entre ellas una tasa de interés baja y el hecho de que se
paga los intereses a sí mismo, en lugar de hacerlo a un prestamista. No
obstante, las desventajas son devastadoras. "Si no puede devolver el préstamo a
tiempo, también tendrá que pagar impuestos y multas sobre la cantidad prestada y,
además, tiene que devolver el préstamo en cinco años," dice Freeman. "Si pierde
su trabajo, o renuncia, tendrá que pagar la totalidad del préstamo. Cuando retira
fondos del plan de pensiones 401(k), saca dinero que podría generar
rentabilidad adicional para su plan de jubilación y afecta, en general, sus ingresos
proyectados."
4. Solicitar
una segunda hipoteca y cancelar todas sus deudas
De acuerdo, esta opción no es tan horrible SI
usted tiene cierta disciplina financiera y está dispuesto a arriesgar su
vivienda. Hay algunas ventajas, como por ejemplo tasas de interés más bajas y
la posibilidad de deducir los pagos de intereses. Además, las segundas hipotecas
(préstamos sobre el valor adquirido de la vivienda) son más rápidas que los
préstamos hipotecarios, aunque no son la panacea del endeudamiento. A menudo no
le informan de muchos costos, en particular la comisión por otorgamiento del
préstamo, hasta que usted ya ha iniciado el trámite de solicitud. Recuerde: está
arriesgando su vivienda. Demasiados prestatarios solicitan una segunda hipoteca
y después se endeudan más con las tarjetas de crédito, quedando en peor
situación de la que estaban. Freeman dice que la segunda hipoteca debe ser el
último recurso. "No solicite una segunda hipoteca si su historial de crédito es
malo, si no puede realizar los pagos de su hipoteca actual o si no está seguro
de poder realizar los pagos de la segunda hipoteca," aconseja Freeman. "Si se retrasa
en una sola cuota, le aumentarán la tasa de interés. Se trata solo de una
solución provisional, puesto que podría volver a endeudarse." Insiste la autora
en que las segundas hipotecas sólo deben emplearse para cubrir gastos importantes,
como por ejemplo las reparaciones del tejado o en casos de emergencias
imprevistas.
Las maneras
correctas de salir del endeudamiento con tarjetas de crédito
Si existen tantas maneras equivocadas de salir
del endeudamiento con tarjetas de crédito (y de contraer deudas de otro tipo),
¿cuál es la solución mágica? La respuesta no es un camino rápido, pero es más
seguro y duradero.
El primer paso es un cambio de comportamiento.
"El principal obstáculo es cambiar los hábitos de gasto," dice Freeman. "Con
solo hacer eso, reducirá sus gastos y liquidará sus deudas."
Freeman aconseja:
- No abrir cuentas nuevas.
- Reducir los gastos llevándose el almuerzo a la
oficina, desplazándose en el transporte público, realizando compras en tiendas
mayoristas, etc.
- No realizar una transferencia de saldo a no
ser que pueda pagar el saldo total antes de que se termine la etapa inicial de
promoción.
- Presupuestar los gastos, una y otra vez.
"Elabore un plan de gastos. Determine el
importe total que debe y sus ingresos mensuales para ver dónde puede reducir
gastos," propone Freeman, quien también aconseja hacer todo lo posible por pagar
las facturas a tiempo y avisar inmediatamente a los acreedores si no puede cancelarlas
en el plazo concedido. Si es necesario, destruya todas sus tarjetas de crédito
salvo la que utiliza en casos de emergencia y guarde esta tarjeta en un lugar
seguro para evitar la tentación de hacer un derroche.
Una vez que haya contenido la sangría
financiera, es hora de ponerse manos a la obra para reducir esa deuda. A
menudo, un buen próximo paso es solicitar una tarjeta de crédito con tasa de
interés TAE cero para transferencia de saldos. Considere esta tarjeta de
crédito como un préstamo de consolidación de la deuda y no la lleve consigo. Es
sencillamente un lugar en el que puede inmovilizar la deuda sin que le cobren
intereses, con la finalidad de empezar a cancelarla.
Llegado a este punto, desembarazarse de la
deuda es cuestión de emplear sus ingresos para pagarla poco a poco, hasta que
desaparezca. Eliminar una deuda requiere tiempo y autocontrol, pero una vez que
se vea libre de sus grilletes, se quitará un peso de encima.
Fecha de publicación: 18 de octubre de 2007